Siempre me gustó la amiga de mi mujer, y desde que se divorció y empezó a frecuentar nuestra casa en busca de compañía, supo que no pasaría mucho tiempo sin que tuvieramos un rollete. Y no me equivoqué, un día que no estaba mi mujer se presentó mientras yo estaba conectado a internet, y cuando vio que estaba viendo webs porno, me propuso tener cibersexo mientras ella me hacía una mamada.